GREENWASHING: el marketing verde que engaña tu mente.

GREENWASHING: el marketing verde que engaña tu mente.

Cada vez a más personas nos preocupa la contaminación, porque la vemos en ríos cercanos, en el aire de nuestras ciudades, en la disminución de árboles y bosques. Y cada vez somos más los que buscamos contribuir con acciones que están a nuestro alcance. 

Sin embargo, las industrias han convertido esta preocupación en un marketing verde, creando productos supuestamente ecológicos, que en realidad no lo son.

Un ejemplo son los productos de limpieza. Marcas que ofrecen líquidos o etiquetas verdes o con imágenes de naturaleza, que nos hacen pensar que son ecológicos, pero que en su producción, contaminan gravemente.

 

Este fenómeno se llama Greenwashing y fue nombrado así por el botánico ingles David Bellamy, en 1990. Se traduce literalmente como “lavado verde” y hace alusión a un lavado de cerebro para pensar que estamos eligiendo acciones que no dañan al medio ambiente, cuando no es así. Operamos con la mejor intención pero bajo el efecto del Greenwashing cuando elegimos bolsas de papel en vez de plástico (pues es necesario volverlas composta con nuestras manos, si se van a la basura captadas en bolsas de plástico, no sirve de nada). Desechables biodegradables y popotes reutilizables de acero inoxidable, entre muchos otros productos. 

Saber esto te puede desalentar, pero es un error dejar de hacer algo porque creemos que es poco. Te comparto tres soluciones a tu alcance:

Investiga. Lee las etiquetas y busca los ingredientes, de donde provienen y para que los utilizan, esto puede darte una noción de productos que utilizan insumos que no son congruentes. 

La manera más efectiva para saber si se trata de greenwashing, es que conozcas lo que utilizas, leas la letra chiquita de tus productos y empieces a revisar los ingredientes, la manera de producción, los embalajes que utilizan, información alternativa y sustitutos.

La información nos abre muchas posibilidades y ciertamente nos acerca a las realidades. Tengamos en cuenta que muy pocos productos son 100% ecológicos. Por ejemplo, el producto puede ser empacado en cartón 100% reciclado, pero ¿qué pasa con los ingredientes o componentes del producto real contenido en él?. 

Googlea: En caso de duda. Lo mejor de Internet es que la historia está allí. Busca los ingredientes, de donde provienen, y para que los utilizan, esto puede darte una noción básica de varios productos que repiten o utilizan los mismos insumos que no son congruentes. Busca foros, blogs de especialistas ambientales. 

Ejemplo: aceite de palma. El obtener esta materia prima está acabando con el hogar de miles de orangutanes. Nada amigable. 

Visitar el sitio web: busca fichas técnicas del producto, si la información es ambigua, confusa, vaga e inespecífica, no están siendo claros, no lo compres. 

Compara productos y prácticas. Si realizas el primer paso, ya tendrás más información para elegir el producto que tenga un menor impacto negativo en el medio ambiente. 

Baja tu consumo. Pregúntate qué pasa si no compras ese artículo. Si la respuesta es nada. ¡No lo compres! Si realmente no necesitas la bolsa de papel, aunque este muy mona y creas que es ecológica ¡recházala! Lleva tus propios contenedores reusables. 

Siempre pregunta, que mejor asesor que la persona encargada de la venta de sus propios productos, te aseguro que estará abierto a explicarte los ingredientes, y la manera de elaboración con más detalle. Ir directamente a la fuente, al proveedor, es la mejor opción. A menudo sucede involuntariamente el efecto Greenwashing ya que con las mejores intenciones los intermediarios acercan productos que estén en el mercado, pero sin la debida previsión o estrategia. 

Ejemplo: cepillo de dientes “biodegradables” con cerdas de nylon. El cual es un gran greenwashing dentro de Guadalajara, ya que muchas tiendas ecológicas no tienen una investigación profunda de sus productos. Estos cepillos contienen nylon, el cual no es una fibra natural, es sintética, un polímero, como el plástico. Por lo cual requieren de una composta industrializada para realmente biodegradarlos, las cuales llegan a altas temperaturas, algo un tanto lejano para que tu composta casera que está en un recipiente en tu balcón pueda hacer algo por ese cepillo dental.

Si quieres tener más información puedes regresar a los demás artículos donde hablamos de zerowaste y las 5r’s, puntos necesarios para darnos una idea más amplia del concepto Greenwashing, el cual nos llevará al último artículo de este mes donde hablaremos de Composta casera, no te lo pierdas. 

All you need is love!

Mónica Roxana Proskauer Mejía 

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